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Que sean vuestros pies y no el camino los que os conduzcan a la verdad. Que vuestras palabras sean dóciles y seguras. Que vuestro camino sea el amor en el que encontrareis la salvación. Pensad que no muy lejos del mar crece una flor pequeña y sencilla llamada esperanza.
Pensad que en algún lugar del mundo hay una boca llena de silencios que os llama. Pensad que lo mejor que os puede pasar es seguir viviendo en el recuerdo por haber sido unas buenas personas. Entonces sí seréis ricos, hijos míos. Entonces sí, que podréis volar con la medida exacta de vuestras alas.
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